Tener un telescopio es visto como haber dado «el gran salto» como aficionado a la astronomía. Se abren las puertas a una exploración del cielo desde otra perspectiva, un estudio más preciso de los cuerpos celestes y una visión más placentera del firmamento. El telescopio de aficionado es un instrumento valioso, pues desde una primera mirada permite hacer cosas imposibles a simple vista o con binoculares. Pero… ¿qué se necesita saber antes de adquirir uno? O más bien, ¿cómo saber si éste es el momento para comprarse un telescopio?
¿Es el momento preciso para comprarme un telescopio?
Es posible que esta pregunta se la hagan muchos aficionados, en relación a todos los requisitos para realizar esta compra, más allá del simple entusiasmo y contar con el dinero necesario. Hay que partir asumiendo que el telescopio es una herramienta de mayor poder que el ojo humano y un par de binoculares, por tanto tendrá fines más específicos.
Esto va íntimamente ligado con la experiencia que uno haya logrado en la orientación a cielo abierto, es decir, saber ubicar las constelaciones y principales objetos celestes.

Al comenzar a observar a simple vista, nuestros ojos tienen disponible un inmenso campo de visión, en el cual podemos orientarnos en el firmamento, tal vez ayudado de una guía, apunte o software astronómico. Una vez logrado esto, y dependiendo de cada aficionado, tal vez el próximo paso sea adquirir un par de binoculares; éstos reducen el campo de visión, pero el aficionado ya aprendió a orientarse y no tendrá mayores problemas. Una vez conseguida una orientación más precisa con binoculares, y si el aficionado se siente con la capacidad de desenvolverse en campos de cielo más reducidos, puede ser un buen momento para comprarse un telescopio.
No obstante, uno puede elegir pasar de la observación a simple vista al telescopio, sin pasar previamente por los binoculares (el factor económico es importante en este aspecto). De todos modos, el tema a destacar es que la decisión de adquirir un telescopio pasa en la utilidad que este instrumento me va a brindar, y si uno se siente preparado para sacarle el máximo provecho en el corto plazo. En síntesis, el mismo criterio con que uno elegiría un artículo electrónico o herramienta específica.
Tipos de telescopios
No es la intención de este tutorial hacer un repaso extenso por los tipos de telescopios, salvo destacar las ventajas que ofrece cada uno para el uso de un aficionado. Lamentablemente en muchos países no existen tiendas especializadas en productos astronómicos, por lo que posiblemente no exista mucha variedad. No obstante, a continuación se citan los 3 tipos más comunes de telescopio para aficionados:
Telescopio refractor
Se caracterizan por el uso de lentes como principal recurso óptico. Funciona refractando las imágenes en lentes convergentes. Esta refracción produce que los rayos de luz que entran en el telescopio converjan en un punto o plano focal, siguiendo básicamente el mismo principio de una lupa. Los telescopios refractores son muy populares en astronomía y suelen ser los más económicos, no obstante presentan algunas desventajas que disminuyen la calidad de la observación.

Por un lado siempre existen burbujas de aire atrapados en el lente principal, y su material es menos sensible a algunas longitudes de onda, por lo que los objetos perderán algo de luminosidad. Comúnmente los aficionados comienzan con un refractor de 75 mm, que tiene una potencia algo mayor que un par de buenos binoculares.
Telescopio reflector
Su funcionamiento se basa en el uso de espejos (en vez de lentes) para concentrar la luz de los objetos y enfocar en un punto. Estos telescopios se componen básicamente de un espejo primario, cóncavo, dónde se concentra la luz y se refleja a un espejo secundario, plano, en el cual la luz se refleja hasta llegar al plano focal. Estos telescopios no tienen las desventajas de los refractores, pero tienen otro tipo de fallas como la aberración esférica o la «coma» (distorsión del campo de visión).

En general los reflectores ofrecen mayores ventajas para la observación, y es posible encontrar variados modelos. A estos telescopios también se los conoce como newtonianos, ya que el primero de ellos fue diseñado por Sir Isaac Newton.
Telescopio Schmidt-Cassegrain (catadióptrico)
Se caracterizan por ser una combinación de los dos sistemas anteriores. La luz llega al espejo primario, desviado por una lente correctora, que ayuda a compensar o minimizar la aberración esférica que genera el espejo. Estas mejoras hacen que los Schimidt-Cassegrain (y sus variantes) sean los telescopios que ofrecen la mejor calidad óptica, aunque por este mismo motivo son los más costosos. La mayoría de sus modelos son motorizados y vienen con diversos accesorios.

Su mayor ventaja es que son muy compactos y ocupan menos espacio que un refractor o un reflector, aunque a medida que se aumenta de abertura, el telescopio en sí es más grande y pesado. La clave de los Schmidt-Cassegrain está en su mecanismo: la placa correctora corrige aberraciones antes que la luz llegue al espejo primario, luego rebota a un secundario, el cual finalmente hace pasar la imagen por un agujero en el centro del espejo primario, hasta que llega al ocular.
