El cielo siempre ha llamado la atención de los seres humanos. Su grandiosidad, los cuerpos celestes y diversos eventos que ocurren en el firmamento, motivaron a observarlo desde la antigüedad, y en función de ello ordenar la percepción del mundo y el Universo. Inicialmente, sólo disponíamos de los ojos como instrumento de observación, y la imaginación para concluir por qué los astros se movían de cierta forma. El hecho que después del día viniera la noche, y luego de nuevo el día, era una situación especial y ameritaba explicaciones que hoy sonarían a fantasía. Pronto el hombre descubrió que muchos otros patrones -además del día y la noche- se repetían cíclicamente, y esto sirvió para fines como la agricultura y la orientación. Cuando los eventos celestes comenzaron a comprenderse mejor, surgirían los primeros astrónomos.
Las primeras observaciones y mediciones son difíciles de precisar. La astronomía en la antigua China se ha considerado como la más antigua, al encontrarse vestigios que se remontan al 4.000 a.C., con registros de eclipses y novas. Registros de cometas, explosiones de supernovas y el diseño de calendarios fueron sus logros más importantes.

Dividieron el cielo en 284 constelaciones y consideraban que el Universo era como una naranja que colgaba de la estrella polar vigente. A medida que mejoraron sus observaciones, también fueron capaces de registrar las lunaciones y observar manchas solares.
Astronomía babilónica
Los babilonios se especializaron en estudiar al Sol y la Luna, específicamente los eclipses solares, los cuales más adelante pudieron predecir gracias a sus avances en matemática. Lograron anticipar las fases lunares y posiciones planetarias mediante tablillas cuneiformes. Alcanzaron su auge hacia el 600-500 a.C., logrando descubrimientos tan interesantes como el Ciclo de Saros, y siendo capaces de hacer cálculos que hoy en día sólo difieren por pocos decimales (ej. el mes sinódico). También se les atribuye el concepto del zodiaco.
La antigua grecia significó muchos de los avances más importantes en astronomía, y dio pie a muchos descubrimientos basándose sólo en la observación. Los griegos consideraban la Tierra como un disco, con el Olimpo en su centro, y en torno a él, el «Okeanos» (mar universal).

El estudio de los movimientos planetarios fue uno de los campos más fructíferos, así como la observación y los avances matemáticos, de la mano de personajes como Pitágoras, Arquímedes o Aristóteles. Aristarco de Samos (310 a.C-230 a.C) calculó por primera vez la distancia de la Tierra al Sol y a la Luna. Mantuvieron férreamente la idea de un sistema geocéntrico por más de 2.000 años.
Cambios de paradigma
Inicio de la astronomía moderna
Galileo Galilei nació el año de la muerte de Copérnico, y fue el defensor más importante de la teoría Heliocéntrica, hecho que le valió reiterados roces con la Iglesia Católica. Construyó el primer telescopio para uso astronómico en 1609, logrando estudiar las fases de Venus, los cráteres de la Luna, las manchas solares y los 4 satélites más grandes de Júpiter (hoy llamados también galileanos). Este último hecho sería determinante para acabar definitivamente con el geocentrismo, así como remarcar que no todos los objetos giran en torno al Sol. Todos estos descubrimientos condujeron inevitablemente al nacimiento de la astronomía moderna, y la desligación progresiva de los dogmas religiosos sobre el Universo.
El Universo revelado
Posterior a Galileo, sólo fue cosa de tiempo para que los nuevos astrónomos comenzaran a realizar descubrimientos en un Sistema Solar establecido y un abandono de los modelos que situaban al Sol como centro del Universo. Entre los más importantes figura Isaac Newton (1643-1727), quien enunció las leyes de la mecánica celeste, la gravedad y modificó el diseño del telescopio original (refractor) para dar paso a un modelo con espejos (newtoniano). William Herschel (1738-1822) estudió objetos distintos a planetas y cometas, a los cuales bautizó como «nebulosas». Comenzó también la medición de distancias a objetos celestes.
El siglo XX
Una de las revelaciones más importantes de la astronomía vendría en 1924, de la mano del astrónomo Edwin Hubble: las «nebulosas» de antaño en realidad eran galaxias, similares a la nuestra, las cuales contenían miles de millones de otras estrellas. Y fue asociado a este descubrimiento cómo Hubble determinó que dichas galaxias se estaban alejando de nosotros, llegando a deducir la expansión del Universo que daría pie a la teoría del Big Bang. Albert Einstein enunció la Teoría de la Relatividad en 1915, lo que sumado al anterior descubrimiento, sentó las bases para la cosmología moderna y la explicación de diversos fenómenos celestes.
Hoy en día y más allá
La astronomía ha evolucionado enormemente hasta nuestros días. Apoyados por los grandes y complejos instrumentos que hoy nos permiten escudriñar el cielo, sumado a la exploracion del espacio y la formulación de teorías que hoy buscan comprender las fuerzas fundamentales que rigen el Universo, la historia de esta ciencia no ha estado exenta de complicaciones y estancamientos, pero de una u otra manera se las ha arreglado para salir adelante y satisfacer la curiosidad humana por el firmamento, misma que motivó a los antiguos a observar las estrellas.
¿Cómo se originó el Universo?
La cosmología corresponde al estudio acerca del origen, estructura y leyes del Universo como lo conocemos, describiendo su naturalezade. Sus alcances abarcan tanto la composición del Universo, su expansión y leyes que lo componen, así como la búsqueda de una teoría que logre unificar la física y las 4 fuerzas fundamentales: interacción nuclear débil, interacción nuclear fuerte, gravedad y electromagnetismo.
A lo largo de la historia han existido 3 principales teorías para explicar el origen del Universo (aunque todas fueron sufriendo modificaciones y ajustes), en donde la más aceptada ha sido la del Big Bang, y por tanto lo que se busca determinar son las condiciones que dieron paso a dicho evento.
Principales teorías del inicio del Universo
Teoría del Big Bang
Dice que el Universo se inició a partir de la explosión de un átomo supercaliente y superdenso (en una singularidad), que de esta forma se comenzó a expandir hasta nuestros días. Esta teoría postula el origen del Universo hace unos 13.700 millones de años, y está apoyada por varias evidencias comprobadas, tales como la expansión del Universo y la radiación de fondo cósmico. Los modelos actuales intentan describir el futuro del Universo en la medida que se comprenda mejor los procesos que ocurrieron en los primeros instantes del Big Bang.
Teoría del Universo pulsante
Dice que en realidad el Universo no tuvo un origen común, sino que ha estado «creándose» y «destruyéndose» continuamente, pasando por una fase de expansión y otra de contracción (o «Big Crunch»), a modo de ciclos. Fue perdiendo popularidad tras trabajos que demuestran su inviabilidad científica, ya que requeriría condiciones iniciales que no se encuentran según los cálculos matemáticos del Universo primigenio, y no permiten concluir que antes del Big Bang existió un Universo anterior.

Teoría del Estado estacionario
Esta teoría, alternativa al Big Bang, se nos indica que la densidad de materia en el Universo en expansión se mantiene inalterada, debido a la continua creación de materia, de esta forma ajustándose al concepto de «principio cosmológico perfecto», el cual afirma que el Universo observable es esencialmente el mismo en cualquier tiempo y lugar (homogéneo e isotrópico en espacio y tiempo), por lo cual debe verse exactamente igual en cualquier sitio (a grandes escalas). Por homogéneo se entiende que cualquier lugar del Universo se ve igual y con las mismas propiedades que cualquier otro sitio, en tanto la isotropía indica que indistintamente de la dirección que se observe, se verán las mismas propiedades del Universo.
Si bien esta teoría tuvo cierta popularidad a mediados del siglo XX, dividiendo a quienes apoyaban al Big Bang y a la teoría del Estado estacionario, actualmente es rechazada por la comunidad astronómica, debido a que la evidencia observacional apunta a una cosmología originada en el Big Bang y a una edad finita del Universo, incompatible con el modelo estacionario.
La teoría del Big Bang, en su forma más simple, nos dice que hace unos 13.800 millones de años ocurrió el inicio del espacio y el tiempo tales como los conocemos y que todo surgió a partir de una singularidad, vale decir, un punto infinitamente caliente e infinitamente denso donde no son aplicables las leyes de la física.
A partir de esta «explosión», es que el Universo se expande de forma inmensamente rápida, y ocurren una serie de procesos que se describen a continuación, cronológicamente, los cuales están referenciados en la imagen del costado, desde el principio del Universo hasta nuestros días.
Momento a partir del cual comienzan a funcionar las leyes de la física como las conocemos, puesto que entre 0 y 10-43 segundos no existían partículas elementales y las 4 fuerzas fundamentales estaban unidas (10-43 segundos es lo que se llama un tiempo de Planck, el lapso más pequeño que puede ser medido por la física; el tiempo que demora un fotón viajando a la velocidad de la luz para atravesar una longitud de Planck).

Lo que existió antes de la Era de Planck no puede explicarse con las leyes de la física y permanece en terreno desconocido, al menos hasta armonizar una Teoría Unificadora de las 4 fuerzas fundamentales, uno de los mayores retos de la física.
Se denomina así a un momento en que, posterior a la Era de Planck, la gravedad se desliga de las otras fuerzas fundamentales, quedando unidas solamente la interacción nuclear débil, interacción nuclear fuerte y el electromagnetismo. Aquí sobrevinieron procesos adicionales. En primer lugar tuvo lugar una expansión muy rápida del espacio y luego se comenzaron a formar las primeras partículas elementales (quarks, electrones, neutrinos), a las cuales siguió la materia bariónica (como el neutrón y el protón), materia que en la actualidad es superior a la no-bariónica.
El Universo aún ocupa un espacio pequeño, a una alta densidad y presión y temperatura (1027 K), en donde las partículas y moléculas aún no pueden unirse en tales condiciones.
Al principio de esta era (10-35 a 10-10 segundos), la interacción nuclear fuerte se separó de la fuerza electrodébil, liberando una enorme cantidad de energía y gatillando una expansión súbita y rápida, conocida como inflación. En tanto el espacio se expandió más rápido que la velocidad de la luz, diversas interacciones energéticas crearon partículas elementales, tales como fotones, gluones, quarks, bosones W y Z, y bosones de Higgs.
Esta era concluyó con la separación del electromagnetismo y la interacción nuclear débil, una vez el Universo se expandió y enfrió lo suficiente.
En este periodo, una sopa de partículas llenaba el Universo (quarks-antiquarks, electrones-positrones, así como otros pares partícula-antipartícula intercambiaron masa por energía mediante colisiones de materia-antimateria.
El Universo se enfrío a tal punto que llevó a un proceso de «aniquilación», tanto por una ligera asimetría en cantidad (o comportamiento) de las partículas o un leve exceso de partículas sobre antipartículas, todos los antiquarks fueron aniquilados y sólo quedaron quarks, de modo que la materia predominaría sobre la antimateria.
En este periodo, protones y neutrones se combinaron para formar los primeros núcleos atómicos de hidrógeno, algunos de los cuales siguieron fusionándose en helio y litio; el ambiente siguió denso, por lo que los núcleos se separaban de nuevo tan pronto como se formaban. Este proceso de fusión y quiebre siguió hasta ~3 minutos después del Big Bang, cuando el Universo se enfrío lo suficiente (109 K) para que la fusión terminara.
Pero la temperatura se mantuvo suficientemente alta para mantener a las partículas ionizadas hasta unos 380.000~500.000 años después del Big Bang (Era de los núcleos). En este punto, 75% de la materia bariónica estaba en forma de hidrógeno, 25% en forma de helio y trazas de otros elementos.
La era de los átomos sucedió después de la era de los núcleos, en donde los electrones libres se unieron a las partículas ionizadas (a través de un proceso llamado recombinación) para formar átomos neutros, ya que el Universo se siguió enfriando lo suficiente (3000 K) para que los núcleos captaran estos electrones. Los fotones (partículas de luz) dejaron de estar afectados por la materia luego de la formación de átomos (la radiación dejó de estar atrapada), quedando libres para moverse en el espacio (creando el fondo cósmico de microondas). Así el Universo pasó a estar compuesto por átomos neutros y fotones que ahora producen luz. La materia ahora se vuelve transparente a la luz visible por primera vez.
En esta época, la cual abarca hasta nuestros días, tuvo lugar el proceso de creación de las estrellas y galaxias, formadas a partir de los átomos. En esta línea de tiempo, la fuerza de gravedad causa que la materia empiece a interactuar para formar galaxias, proceso que aún hoy continúa. Y estas galaxias se han conformado como producto del nacimiento de estrellas, las cuales surgieron a partir de zonas con mayor densidad de gas en el Universo en expansión. Estas estrellas se agruparon unas con otras, dando lugar a las galaxias.
Las más antiguas son las elípticas y lenticulares, siendo además las más masivas en el Universo (siendo incluso 100 veces la masa de la Vía Láctea).
Lo que existió antes de la Era de Planck no puede explicarse con las leyes de la física y permanece en terreno desconocido, al menos hasta armonizar una Teoría Unificadora de las 4 fuerzas fundamentales, uno de los mayores retos de la física. Se denomina así a un momento en que, posterior a la Era de Planck, la gravedad se desliga de las otras fuerzas fundamentales, quedando unidas solamente la interacción nuclear débil, interacción nuclear fuerte y el electromagnetismo.
Aquí sobrevinieron procesos adicionales. En primer lugar tuvo lugar una expansión muy rápida del espacio y luego se comenzaron a formar las primeras partículas elementales (quarks, electrones, neutrinos), a las cuales siguió la materia bariónica (como el neutrón y el protón), materia que en la actualidad es superior a la no-bariónica. El Universo aún ocupa un espacio pequeño, a una alta densidad y presión y temperatura (1027 K), en donde las partículas y moléculas aún no pueden unirse en tales condiciones.
Al principio de esta era (10-35 a 10-10 segundos), la interacción nuclear fuerte se separó de la fuerza electrodébil, liberando una enorme cantidad de energía y gatillando una expansión súbita y rápida, conocida como inflación. En tanto el espacio se expandió más rápido que la velocidad de la luz, diversas interacciones energéticas crearon partículas elementales, tales como fotones, gluones, quarks, bosones W y Z, y bosones de Higgs.
Esta era concluyó con la separación del electromagnetismo y la interacción nuclear débil, una vez el Universo se expandió y enfrió lo suficiente.
En este periodo, una sopa de partículas llenaba el Universo (quarks-antiquarks, electrones-positrones, así como otros pares partícula-antipartícula intercambiaron masa por energía mediante colisiones de materia-antimateria.
El Universo se enfrío a tal punto que llevó a un proceso de «aniquilación», tanto por una ligera asimetría en cantidad (o comportamiento) de las partículas o un leve exceso de partículas sobre antipartículas, todos los antiquarks fueron aniquilados y sólo quedaron quarks, de modo que la materia predominaría sobre la antimateria.
En este periodo, protones y neutrones se combinaron para formar los primeros núcleos atómicos de hidrógeno, algunos de los cuales siguieron fusionándose en helio y litio; el ambiente siguió denso, por lo que los núcleos se separaban de nuevo tan pronto como se formaban. Este proceso de fusión y quiebre siguió hasta ~3 minutos después del Big Bang, cuando el Universo se enfrío lo suficiente (109 K) para que la fusión terminara.
Pero la temperatura se mantuvo suficientemente alta para mantener a las partículas ionizadas hasta unos 380.000~500.000 años después del Big Bang (Era de los núcleos). En este punto, 75% de la materia bariónica estaba en forma de hidrógeno, 25% en forma de helio y trazas de otros elementos.
Nuestro vecindario cósmico
Situación de la Vía Láctea. La Vía Láctea es nuestra galaxia. Es una de las miles de millones que existen en el Universo, y las galaxias como tales son las estructuras más grandes en el Universo, capaces de albergar a su vez, a cientos de miles de millones de estrellas. En particular, se puede decir que nuestra Vía Láctea tiene las siguientes propiedades:
- Tiene unos 13.6 billones de años
- Contiene entre 100-400 billones de estrellas
- Su diámetro es de ~100.000 años luz
- El Sistema Solar se ubica a unos 30.000 años luz de su centro
- El Sol se tarda 225 millones de años en completar una órbita alrededor

Situación del Sistema Solar. El Sistema Solar es nuestro «vecindario cósmico». Cuenta con distintos tipos de objetos, destacando 8 planetas y 5 planetas enanos. Cuenta con una única estrella central, a diferencia de la mayor parte de los sistemas estelares en el Universo, que suelen tener 2 o más estrellas (es decir, binarios o múltiples). En particular, se puede decir que nuestro Sistema solar tiene las siguientes propiedades:
- Tiene una edad aproximada de 5 mil millones de años
- Su estrella central, en términos astronómicos, es una estrella enana
- Contiene planetas, planetas enanos y pequeños cuerpos del Sistema Solar
- La estrella más cercana está a 4.3 años luz.
- El Sol comenzó a formarse a partir de una nube gas primigenia.

Situación de la Tierra. La Tierra comenzó a formarse junto a los demás planetas del Sistema Solar, hace unos 4.600 millones de años, es decir, «poco después» (en términos astronómicos) del surgimiento del Sol. La Tierra comenzaría a formarse por un proceso llamado acreción, en el cual rocas pequeñas se van uniendo lentamente por gravedad, que en nuestro caso lograron conformar un objeto masivo que adquiere equilibrio hidrostático forma relativamente esférica) y logró «limpiar su órbita» de otros objetos menores circundantes (es decir, tiene dominancia orbital). La Tierra quedó establecido como el 3º planeta en distancia al Sol.
En sus inicios, la Tierra fue un planeta hostil para la vida. Temperaturas infernales, gases tóxicos, erupciones, terremotos y bombardeos frecuentes de meteoritos. Esto cambiaría cuando el planeta comenzó a enfriarse y erosionarse; el agua se empezó a condensar, la atmósfera se estableció con los gases más pesados y la vida estaba pronta a surgir.

Actualmente, la Tierra es un planeta capaz de albergar vida, ya que es capaz de sostener agua líquida, y el planeta en conjunto no se calienta ni se enfría demasiado; se encuentra a una distancia muy favorable respecto al Sol, o dicho en otras palabras, se encuentra en lo que se denomina la «zona habitable» del Sistema Solar. Información más detallada sobre la Tierra, puedes encontrarla dentro la sección del Sistema Solar. En las subsecciones aquí disponibles, podrás conocer más sobre los movimientos básicos de la Tierra, y sus fenómenos asociados.
Conceptos cosmológicos
Los siguientes son algunos de los conceptos más importantes en cosmología actual, en función de su importancia en el Universo y el posible rol que pueden desempeñar en su futuro colapso .
Radiación de fondo
También conocida como «radiación cósmica de microondas», es un tipo de radiación electromagnética que se encuentra en todo el Universo en la frecuencia de microondas (160,2 GHz) y que constituye una de las pruebas más sólidas a favor de la Teoría del Big Bang. Esto se explica debido a que según este modelo, en un principio el Universo estuvo inmensamente caliente y estaba conformado únicamente por electrones, fotones y bariones (protones y neutrones). Todo esto conformaba un plasma único, pero a medida que el Universo se fue enfriando, se llegó a cierta temperatura en que los electrones comenzaron a combinarse con los protones de la materia bariónica, para formar los primeros átomos de hidrógeno que posteriormente formarían las estrellas.
Los fotones que quedaron como remanentes permanecieron permeando el espacio, pero a medida que el Universo se expandió, esta energía se enfrió a tal grado que hoy en día sólo llega a los 3 K (-270° C). Estos fotones además están afectos al corrimiento al rojo (efecto que nos indica que un objeto se está alejando de nosotros), por lo cual tanto la radiación de fondo como el corrimiento al rojo, conjuntamente son una fuerte evidencia para la explicación del Universo mediante el Big Bang.
La radiación de fondo fue predicha en la década de los ’40, y posteriormente descubierta por accidente el año 1965,cuando Arno Penzias y Robert Wilson trabajaban en un proyecto de radioastronomía, y se toparon con una radiación que en principio calificaron sólo como «ruido». Pronto se dieron cuenta de la naturaleza de esta radiación de fondo, extremadamente homogénea, y a partir de allí se han realizado muchas otras observaciones.
Curiosamente, hoy es posible captar esta radiación de fondo mediante la recepción de nuestros televisores o aparatos de radio, sintonizados en un canal donde no exista señal. La «nieve» que se ve en un canal sin emisora, así como la «estática» de un receptor de radio, es la débil radiación de fondo captada por nuestros receptores.

Materia oscura
Se conoce así a una materia hipotética que compondría el 23% de la distribución del Universo. No ha sido observada, no emite radiación en ningún rango del espectro electromagnético y sin embargo interactúa con la materia ordinaria de manera detectable, indirectamente.

Se le predijo a partir de observaciones realizadas a algunas galaxias, cuya velocidad de rotación sería coherente en función de poseer una cierta masa. Sin embargo, la masa observable de las galaxias fue mucho menor de lo esperado, por lo que se dedujo que debía haber algún tipo de materia adicional, no apreciable directamente, que estuviera cohesionando a tales galaxias e impedir de este modo que se «desgarren», por lo que en cierta forma actúa como un «pegamento» de estas enormes estructuras.
Se piensa que la materia oscura contiene mucho más masa que la materia ordinaria, la cual puede estar formada por neutrinos ordinarios y materia bariónica que no se ha detectado aún. La materia oscura no tiene relevancia únicamente en la cohesión -y de paso, en la velocidad de rotación de las galaxias-; también juega un rol en la formación de estructuras en el Universo temprano, específicamente en estructuras pequeñas, como las estrellas. También tiene efectos capaces de ser medidos en relación a la radiación cósmica de microondas.
Energía oscura
Se conoce así a un tipo de fuerza hipotética que llena todo el espacio, conformando el 68% de la distribución total en el Universo. Su mayor efecto sería ejercer una presión negativa que aumenta la velocidad de expansión del Universo y viene a ser una «gravedad repulsiva» que acelera el distanciamiento entre sus objetos. Tal como la materia oscura, la energía oscura no tiene una composición definida y su naturaleza se mantiene en la especulación.

Se piensa que la energía oscura es básicamente la energía intrínseca a la que nuestro Universo está sometido, y se piensa que según la manera en que está energía afecte a la expansión, determinará su destino y colapso futuro. Lo anterior se explica porque la expansión del Universo contrasta con la fuerza de gravedad, y dependiendo de cual de las dos de superponga, ocurrirán distintos escenarios.
Cosmologías alternativas
En el plano de la Cosmología Física, existe una amplia gama de conceptos, procesos y evidencias que sustentan la teoría más aceptada en la actualidad al respecto, el Big Bang. Sin embargo, existen otros modelos que a través de los tiempos han intentado describir el Universo y su origen, apoyándose en argumentos científicos como de otras índoles. No se hará hincapié en otros modelos de cosmología física (baste mencionar los citados en el artículo «¿Cómo se originó el Universo?«, teorías del Universo Pulsante y Estado Estacionario), por lo que sólo se mencionan cosmologías de otras perspectivas.
Cosmología mitológica
La mitología está orientada a describir el origen del Universo y el funcionamiento de la naturaleza. Se basan en leyendas que generalmente se asocian a deidades, ídolos, seres con poderes sobrehumanos que están en otro plano de la realidad, y en base a cuyas decisiones se rige el destino de los hombres. Históricamente se reconoce una gran cantidad de culturas antiguas con su propia mitología, como en el caso de la griega, babilónica, china, hindú, precolombina o andina. Las leyendas asociadas a dioses, tales como Zeus en los griegos, el pájaro solar en las dinastía Shang, el compendio del Mahabharata en la cultura hindú, los genios árabes o las deidades que exigían sacrificios en las culturas precolombinas, todas ellas representan de alguna manera la creación del Universo o el Mundo, así como todo aquello de lo cual dispone el ser humano en su diario vivir (vegetación, océanos, montañas, Sol, Luna, etc.).
La mitología antigua ha sentado precedentes en nuestra sociedad en artilugios que usamos hoy en día, tales como el calendario, donde los mismos días de la semana están asociados de alguna manera a una deidad mitológica. No todas las mitologías están asociadas a una religión en particular, sino que su función se remite a explicar fenómenos que no podían entenderse con el conocimiento de aquel entonces.
La mitología antigua ha sentado precedentes en nuestra sociedad en artilugios que usamos hoy en día, tales como el calendario, donde los mismos días de la semana están asociados de alguna manera a una deidad mitológica. No todas las mitologías están asociadas a una religión en particular, sino que su función se remite a explicar fenómenos que no podían entenderse con el conocimiento de aquel entonces.

Tal fue el caso de los rayos, que en la mitología griega eran enviados por Zeus desde el cielo, o el arcoiris, que en la mitología china se asocia a la deidad Ñüwa, que habría sellado el cielo usando piedras de siete colores.
Cosmología filosófica
La filosofía intentó superar las explicaciones mitológicas de la naturaleza, remitiéndose a elementos reales para explicar la naturaleza. Entonces se tiene como ejemplo que para Anaxímenes, el principio natural de todo el Universo es el aire, mientras que para Tales de Mileto era el agua, y para Heráclito lo era el fuego. El conjunto de filósofos que intentaron describir los principios básicos de la naturaleza fueron los presocráticos.
La filosofía puede entenderse como un paso del mito (donde impera la arbitrariedad y el caos) al logos (donde impera la razón y el cosmos). En la filosofía el esfuerzo estuvo dedicado a explicar las cosas mediante la razón y la lógica, siendo un precedente para la instauración del pensamiento científico. Otras filosofías, como la hindú o la china, suelen fundarse con motivaciones religiosas y mitológicas. La filosofía china, por ejemplo, impone que el destino era algo manipulable por grandes deidades, mientras que las corrientes hindúes se rigen por el misticismo y se dedican a darle sentido a la vida de las personas en comunión con el mundo.
La antigua Grecia tuvo muchos personajes que intentaron describir su entorno con base en la filosofía vigente. Esto se reducía a la mención de un principio (arjé) de todo lo existente. No era un afán filosófico por entender el origen del Universo, ya que éste se veía como algo ya existente como punto de partida, a partir del cual surgía todo lo demás.

Cosmología religiosa
Históricamente, el desarrollo de la ciencia se ha posicionado como antagónico a la religión, por cuanto ha demostrado como erróneos algunos supuestos en los que se fundan muchas de ellas. Los casos más conocidos se encuentran en el Islam y el Cristianismo, cuyos textos sagrados (el Corán y la Biblia, respectivamente) dan cuenta de la posición de Dios frente al Universo. Mientras el Corán sitúa a Dios más allá de cualquier accesibilidad humana y le da el status de creador de todas las cosas, además de sustentarlo, dirigirlo y juzgarlo; mientras que la Biblia relata detalladamente el proceso de la creación en el libro del Génesis, donde se describe como esta deidad habría creado el Universo, el Mundo y al ser Humano.
La ciencia ha ido desarticulando poco a poco (sin proponérselo de partida, claro está) lo que antiguamente se consideraban hechos fácticos y reales, a partir de Escrituras Sagradas. Uno de los mayores ejemplos es la llegada de la Teoría Heliocéntrica, que despojó a la Tierra del status de centro del Universo, o la Teoría de la Evolución, que terminaba por derrumbar el Creacionismo de la especie humana. Si bien los descubrimientos científicos han servido para aumentar nuestro conocimiento del origen del Universo, la cosmología religiosa es la única que sigue mostrando adeptos (que no aceptan las teorías científicas al respecto), por cuanto la religión en sí es un terreno de creencias que nunca concebiría que su mayor referente (Dios) no haya tenido un rol Creador.
