Una estrella es una esfera de plasma en equilibrio hidrostático, que genera energía principalmente en forma de luz y calor, mediante reacciones termonucleares. La energía se emite al espacio en forma de radiación electromagnética y viento estelar, principalmente. Existen de una amplia cantidad de tipos, tamaños, colores y composición química, variando estos parámetros según la etapa evolutiva de la estrella.
Se forman a partir de una nube de gas y polvo cósmico, los cuales en un momento comienzana aglutinarse por gravedad, hasta hacerse lo suficientemente calientes para generar las reacciones termonucleares (fusión nuclear) que les permitirán brillar.
Su tiempo de vida depende, entre otras cosas, de su masa inicial, así como también de esto depende la forma en que una estrella llegue a las etapas finales de su vida.

Nuestro Sol, en este sentido, es una estrella que actualmente está en la mitad de su vida, con combustible suficiente para sobrevivir unos 5.000 millones de años, tras lo cual comenzará algunas reacciones químicas que la convertirán en una estrella enana blanca, con una nebulosa planetaria a su alrededor.
Estrellas, esferas de luz
Las estrellas se encuentran distanciadas unas de otras a grandes distancias, que los astrónomos miden en años luz (la cantidad de kilómetros que la luz recorre en 1 año). Desde las Tierra nos parecen como simples puntitos brillantes, que «parpadean» debido a la interferencia de la atmósfera. La estrella más cerca a nosotros es nuestro Sol, que en términos astronómicos se le cataloga como una estrella enana amarilla; existen estrellas mucho más grandes que nuestro Sol, pero debido a que están tan lejos (tanto estrellas grandes como pequeñas), todas nos parecen simples puntos de luz.
Podemos encontrar a las estrellas formando parte de una galaxia, un cúmulo o, más específicamente, formando lo que se conoce como sistemas estelares binarios o múltiples (compuestos por 2 o más estrellas); se estima que más o menos el 75% de todas las estrellas están dispuestas en sistemas binarios o múltiples, por cuanto nuestro Sistema Solar vendría a ser una excepción, pues tiene sólo una estrella central (nuestro Sol).
Existe una incontable cantidad de estrellas en el Universo. Con pensar que sólo nuestra Vía Láctea ya tiene unas 200.000 millones, y sabiendo que existen galaxias mucho más grandes que la nuestra esparcidas en el espacio, la cantidad se eleva increíblemente. Suele recurrise a una analogía que, por impresionante que parezca, resume muy bien esta situación: «existen más estrellas en el Universo que granos de arena en todas las playas del mundo».

Siendo así, podemos formarnos una idea de la vastedad del espacio y todos los rincones inexplorados que quizá nunca alcancemos a conocer en su totalidad. Y así como existen muchas estrellas, éstas también tienen distintas tipologías, las cuales aparecen mencionadas en las subsecciones de esta página.
Magnitud aparente y absoluta
Desde la Tierra, las estrellas nos parecen simples puntos en el cielo nocturno, las cuales tienen un movimiento aparente a causa del movimiento de rotación terrestre. Debido a que el cielo lo vemos en «2D», a simple vista es imposible saber cuáles estrellas son más lejanas y cuáles son realmente más brillantes; el brillo de un cuerpo celeste visto desde la Tierra se conoce como magnitud aparente.

Una estrella más brillante pero lejana, nos puede parecer menos o igual de brillante que una estrella más débil pero más cercana a nosotros. La magnitud aparente, por lo tanto, solo aporta un brillo de referencia basado en lo que ve un observador desde la Tierra.
Para determinar qué tan brillante es realmente una estrella, los astrónomos usan una escala que calcula el brillo de una estrella con base en una distancia estándar, equivalente a 10 pársecs* (32,6 años luz). Esto arroja un valor de magnitud absoluta, que puede definirse como la magnitud aparente de un objeto medido desde una distancia estándar.
* Un pársec es una unidad de distancia utilizada en astronomía que equivale a 3,26 años luz.
