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Accesorios astronómicos

Cuando uno se interna en astronomía aficionada mediante el uso de instrumental, siempre es recomendable contar con algunos accesorios. Algunos no son demasiado importantes, mientras que otros sí son fundamentales para realizar una buena observación. A continuación se detallan los accesorios más usados en astronomía y sus respectivas características.

Oculares: Son el accesorio fundamental para realizar observaciones por telescopio, pues es donde se forma la imagen que uno verá son sus ojos. Los telescopios suelen incluir un ocular por defecto, generalmente de 20 o 25 mm, pero el aficionado rápidamente se da cuenta que necesitará por lo menos uno o dos más para tener observaciones que abarquen diversos tipos de objetos. Esto porque cada ocular tiene distinto tipo de aumento, cada uno de los cuales nos ofrece un distinto campo de visión. Un aumento bajo (35-50x) nos otorga un campo de visión más amplio, con el cual podemos tener buenas vistas panorámicas y objetos débiles de cielo profundo; el aumento medio (80-120x)  es ideal para cúmulos abiertos, o ver el disco completo de la Luna; aumentos altos (150-200x) son ideales para ver en detalle a la Luna, estrellas dobles y objetos de cielo profundo.

Los oculares se venden según su distancia focal, no por su aumento. La distancia focal de un ocular se expresa en milímetros, de ahí que existan oculares de 6 mm, 10 mm, 20 mm, 32 mm, etc. Mientras más pequeña sea la distancia focal del ocular, mayor aumento nos brinda y un campo de visión a la vez más reducido.

Tipos de oculares

Huygens: Está compuesto de 2 lentes y es muy común en telescopios de principiante, pues no son de buena calidad. Provee un campo aparente entre 25° a 40°.

Ramsden: Algo superior al Huygens, pero tampoco goza de buena calidad. También lo componen 2 lentes y su campo aparente llega a entre 30° a 40°.

Kellner tipo I: Este ocular está compuesto de lentes acromáticas simples. Es una lente de tipo plano-convexa. Su campo aparente de visión va entre 35º a 50º y posee una mejor corrección de color.

Kellner tipo II: Este ocular también está compuesto de lentes acromáticas simples y tiene el mismo campo aparente que el Kellner tipo I. Su principal diferencia radica en que es una lente de tipo doble plano-convexa.

Plössl (Kellner tipo III): Uno de los oculares más populares y finos en aficionados. Consta de dos lentes acromático y provee un campo de visión aparente entre 35° a 50°.

Ortoscópicos: Un excelente tipo de ocular, compuesto por 4 lentes con un triplete. Su campo aparente es entre 35° a 50°, y se asocian comúnmente a los oculares Abbe.

Erfle: Ocular con un campo aparente muy amplio, de entre 50º a 70º. Consta de 3 lentes acromáticos y buena definición, pero sufre de algunas aberraciones en los bordes.

Nagler: Uno de los oculares más prestigiosos, y también de los más caros. Consta de un campo aparente que puede llegar a 82°, extremadamente amplio, diseñado especialmente para trabajar en telescopios newtonianos. Es un diseño de siete elementos on lentes aplanadoras de campo y gran relieve ocular, con vistas muy nítidas y contrastadas.

Complementos del telescopio

Barlow: Es un accesorio complementario a los oculares. Están compuestos de una lente negativa que alarga el plano de la imagen en un telescopio, por lo cual puede duplicar (2x) o triplicar (3x) la imagen, aunque mientras más aumentos se utilicen, más borrosa se volverá la imagen. Los Barlow por tanto, lo que hacen es elevar la longitud focal del telescopio.

Reductor focal: Es como un lente de barlow pero al revés, puesto que su función es acortar la focal del telescopio y obtener una imagen más disminuida que la original. Este sistema se usa cuando se busca crear un campo más amplio, generalmente para realizar astrofotografías panorámicas. Implica una pérdida de resolución, pero es muy útil para fotografiar eventos como eclipses.

Diagonal: Es una estructura que se acopla al portaocular, precisamente con forma diagonal, donde existe un espejo plano en su interior que hace rebotar la luz para llegar hasta el ocular situado en el otro extremo. Es una solución  que facilita la visión, particularmente para objetos demasiado altos que sería muy difícil o a veces imposibles de ver cuando el tubo del telescopio está totalmente perpendicular al piso.

Ocular reticulado: Es un accesorio especialmente útil en astrofotografía con exposición larga. La retícula que incluye el ocular ayuda a mantener centrado un objeto en el campo de visión, manteniendo como referencia a otro objeto dentro del campo. Algunos además tienen la opción de que la retícula es iluminada, siéndonos mucho más fácil apreciar la cruceta que se usa como referencia.

Filtros: Son accesorios que se anteponen al ocular, con el objetivo de resaltar ciertas características que se desean ver en un objeto en particular. Existen filtros planetarios de colores, cada uno con distintas características a realzar, tales como aumentar el contraste de bandas nubosas de Júpiter, oscurecer o aclarar zonas de Marte, clarificar la división de Cassini en Saturno, ver con más precisión la mancha roja, etc. La labor de estos filtros es absorber ciertas longitudes de onda y dejar pasar otras, algo muy útil cuando queremos ver con máximo detalle a los planetas.

También existen filtros lunares, éstos actúan absorbiendo la excesiva luminosidad del satélite para permitirnos apreciar mejor las características de la superficie, como cráteres y mares. Los filtros lunares dan una coloración verdosa a la Luna. Por otro lado existen filtros solares, diseñados para impedir el paso de radiación excesiva y poder así contemplar con seguridad a nuestra estrella. El más conocido en esta categoría es el filtro de Hidrógeno alpha (H-alpha), que deja pasar sólo una estrecha banda de radiación.

También existen filtros de espacio profundo, tales como el Oxígeno III, para observar mejor a nebulosas planetarias y de emisión; Hidrógeno Beta (H-Beta), para mejorar la visión de nebulosas de emisión, como la “Cabeza de Caballo” en Orión; UHC, para nebulosas planetarias y de emisión; todos ellos también cumplen la función de dejar pasar y absorber determinadas longitudes de onda que realcen nuestro objetivo. Adicionalmente existen los filtros polarizados variables, que vienen a ser como un control de brillo del telescopio, ya que están compuestos por dos filtros polarizados en una celda rotativa, donde se puede controlar el brillo entre 1% a 40%. Suele usarse como reemplazo al filtro lunar, así como separar sistemas binarios cercanos.

Por último existen filtros de tipo CLS (City Light Supressor) o LPR (Light Pollution Reducer), los cuales eliminan parte de la contaminación lumínica que proviene de nuestro propio lugar de observación, por cuanto absorben las longitudes de onda del mercurio y sodio, ya que la mayoría de sistemas de iluminación se basan en luminarias de Vapor de Mercurio o Sodio de alta y baja presión.

Complementos del aficionado

Carta estelar: Un complemento muy útil para cualquier salida, de necesidad más o menos variable según la experiencia del aficionado o si existe un itinerario programado. Las cartas estelares pueden obtenerse a partir de software de astronomía, de sitios webs donde se dediquen a resaltar fenómenos específicos, tales como pasos de cometas o asteroides, o bien se puede contar con un planisferio portátil (también llamado “rueda estelar“), en donde está contenida toda la bóveda celeste, y sólo debe girarse para hacerla coincidir con una fecha y horario durante el año.

Linterna roja: Es el único medio de iluminación adecuado durante una observación astronómica, para propositos tales como iluminar un mapa o libreta de anotaciones, puesto que la luz roja evita que uno se encandile y pierda sensibilidad a la luz en un cielo oscuro, cosa que si ocurre, obligaría a dejar pasar unos 15 minutos para que nuestros ojos vuelvan a acostumbrarse a la oscuridad. También puede usarse una linterna convencional forrada en celofán rojo.

Láser verde: Es un dispositivo del tamaño de una lapicera, similar a los punteros láser comunes de luz roja, pero con la diferencia que éste envía un haz luminoso muy potente, con un alcance promedio de 2 km. Esto permite proyectar el láser hacia el cielo para ubicar y enseñar las constelaciones. La luminosidad y alcance depende de las condiciones atmosféricas, pero en general es muy útil para apuntar objetos celestes.

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